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La
puerta equívoca
120
páginas | agosto 2008
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![]() + info sobre Juan Carlos Martelli en Biografías Argentinas sitio de Alejandro Abate, bibliotecario y documentalista. su libro se consigue en la siguientes librerías ciudad de Buenos Aires ANTIGONA DICKENS-CAPITAL PAIDOS-SANTA FE ANTIGONA II LORRAINE CAPITULO 2 CAPITULO 2-PACIFICO LA CUEVA-AV. DE MAYO GATO ESCALDADO EDITORIAL LOSADA GANDHI MARTINEZ DE MURGUIA CUSPIDE LIBROS MONOD LIBROS RODRIGUEZ-CABILDO CRACK UP CALEIDOSCOPIO TIEMPOS MODERNOS AVE FENIX NORTE S.A. LAS MIL Y UNA HOJAS MASCARO-CAPITAL. ANTIGONA BIBLIOTECA NACIONAL BOUTIQUE DEL LIBRO-PALERMO PELUFFO MYTHOS LIBROS EL GUALEGUAY LIBROS GALERNA CABALLITO GALERNA LINIERS GALERNA CABILDO Prov. de Buenos Aires BOUTIQUE DEL LIBRO-SAN ISIDRO GARABOMBO LIBROS VUELO NOCTURNO-MORON PALENQUE FORO LIBROS CITY BELL LIBROS RAYUELA-LA PLATA RAMOS LIBROS CASA DEL SOL III – MORON BOUTIQUE DEL LIBRO-ADROGUE GALERNA GALLEGOS FRAY MOCHO-MAR DEL PLATA Córdoba RUBEN LIBROS SUPERIOR CASA DEL SOL-LA FALDA MAIDANA LIBROS Entre Ríos DEL ATENEO – PARANA ciudad de Rosario BUCHIN LIBROS Tucumán EL GRIEGO LIBROS Neuquén GALERNA NEUQUEN |
Gacetilla de prensa El libro en los medios 31.01.2009 Ñ Cultura Clarín
01.11.2008 ADN Cultura La Nación Sandro Barella ![]() 05.10.2008 RADAR Libros. Página/12 Sergio Kisielewsky
06.09.2008 Clarín Ñ
10.08.2008 Perfil Cultura
Contratapa por Raúl García Luna Con La puerta equívoca, Juan Carlos Martelli (1934-2008) se revela como poeta. Arista que mantuvo inédita y hoy publicamos en homenaje póstumo. Psicólogo, periodista, gastrónomo y publicista, de Martelli se recuerdan sus novelas Gente del Sur, La muerte de un hombrecito, El Cabeza, Los muros azules y otras. Pero fundamentalmente Los tigres de la memoria (Primer Premio Sudamericana-La Opinión 1974, con Onetti, Cortázar, Walsh y Roa Bastos de jurado, y en 1984 llevada al cine), obra mayor que, según Osvaldo Soriano, anticipó el espanto de los años de plomo. Ahora, este libro ofrece parte de su integridad más personal, por así decirlo. Poemas que poco mostró en vida, tal vez por ese púdico respeto de todo narrador frente a la poesía, y acaso ante sí mismo. Poemas que merecen ver la luz, darse a los otros, irradiar su bondad. Poemas de un novelista, reflexiones de un viajero, percepciones de un escritor impar. Aquí están, estos son. Epílogo JUAN CARLOS MARTELLI, POETA Por Patricio Manns La poesía de Juan Carlos Martelli es una poesía que no quiere estallar. Es como si le faltara a veces un poco de bronca, pero no carece de apetito ni de estímulos. Es una poesía de notorias impertinencias , o tal vez, de tentativas contradictorias, aunque concisa y pechadora. Pero a veces no es tan aquiescente: como pudiera parecer: Lamentable es el hecho Te empuja contra una pared interminable, la misma que no logra concebir para sí mismo. El ha oído hablar de paredes, pero no las palpa porque cree que ignora la textura real de una pared o finge que no tiene dedos para el piano: La pared de pronto me es ajena. Por lo demás, ahora, cuando pienso en Martelli pienso en la muerte, porque él acaba de precederme en el gran salto, o tal vez fue eyaculado por el pene de su exultante mundo hacia el irresoluto agujero de un lugar que no podemos designar con ninguna palabra: Hemos hablado demasiado versando con el cadáver de la muerte Por esta misma razón, podemos concebir la antigua desazón del poeta en presencia de la cifra mayor de todo cálculo: Hay días en que la muerte ¿Que sucede con el suceso de la muerte? ¿Hay
un pacto de conciencia activa cuando sobreviene? ¿Es en realidad
que nos vamos, o simplemente, nos dormimos? Costa de Montemar, 4 de julio de 2008. Pólogo La muerte del tigre Por Raúl García Luna 1 El lunes 14 de abril de 2008, a los 73 años, falleció el narrador, psicólogo, periodista, gastrónomo y poeta Juan Carlos Martelli. Publicó las novelas Getsemaní; Persona pálida; Los tigres de la memoria (Premio Sudamericana-La Opinión 1974, ¡con Onetti, Cortázar, Walsh y Roa Bastos de jurado!); Gente del Sur; La muerte de un hombrecito; El Cabeza; Debajo de la mesa; Melgarejo; French y Beruti, los patoteros de la Patria; Mariano Moreno, el valor y el miedo; y Los muros azules, maza garciamarqueciana sobre una contrarrevolución caribeña, con mapa y todo. Virginiano de impronta nabokoveña & borgesiana (y muy valiente: su pluma era un escalpelo), desbordaba ironía y metáforas nuevas, eso que él decía que es la verdadera literatura. No cruzó el río pisando las piedras (crónicas, datos fáciles), sino caminando sobre las aguas; y sin ver la otra orilla, como buen writer afincado en su tema, lenguaje y tiempo. Rebelde hasta el fin, insistía en que la realidad confunde y enferma, y que la ficción despabila y cura. Y bebía y reía como pocos. Sus cenizas fueron regadas con whisky, como pidió por escrito. Parte de ellas irá a Firenze, tierra de sus ancestros; y el resto a Villa Gesell, arena de su peculiar afecto. Los que amen (y sepan) leer, no lo olvidarán. 2 Este libro es parte de su memoria secreta. Poemas que no mostró en vida (salvo a sus familiares y unas pocas amistades), tal vez por ese púdico respeto que todo narrador experimenta ante la poesía. Poemas inéditos que (creemos, Beatriz y sus hijos y colegas) merecen ver la luz, darse a los otros, irradiar su bondad. Sin análisis formales ni cabildeos críticos ni correcciones fatuas o retóricas, tales como él los dejó redactados. Se verá en ellos el inveterado intento de (como quería Rilke) escribirse a sí mismo, pensando pero sin eludir sentimientos, y entrando con coraje (como azuzaba Arlt) en el camino tenebroso y largo. Este es, en fin, el legado de un artista que bien podría haber adherido a la frase de cabecera de Roger Plá, tomada del Dr. Samuel Johnson: “El mundo no me llamó, yo no llamé al mundo”. Lo que, por cierto, no es del todo cierto. Martelli fue, además, bon vivant y publicista, y supo tanto o más que Paul Tabori sobre la estupidez humana (o mejor, burguesa). Fuera de estas especulaciones de vano prologuista, aquí están, estos son. Poemas de un novelista, reflexiones de un viajero, percepciones de un plumífero impar. Argentino hasta la muerte y mano a mano con la historia: Juan, frágil e imperecedero, scotch mediante. Salud, maestro. |